José Alfredo Jiménez sigue siendo El Rey
Detalles Publicado el Jueves 03 de Octubre de 2019, Escrito por Notimex

CDMX

Las vivencias del prolífico cantautor guanajuatense plasmadas en sus canciones perduran en el gusto popular


A casi 46 años de su muerte, José Alfredo Jiménez mostró a través de su música que en el amor, la ley es respetada; que si nos dejan, la vida no vale nada; pero siempre hay un lugar dónde ir sin que nadie nos juzgue, tal vez un mundo raro, donde no haya justicia, ni leyes ni nada.


Consagrado como uno de los artistas más queridos no sólo en México, sino en América Latina, “El Rey” de la canción vernácula, quien nació el 19 de enero de 1926 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, tomó como inspiración sus propias vivencias para sus composiciones de amor, orgullo y despecho.


El destino de José Alfredo era “rodar y rodar”. Llegó a la Ciudad de México a los ocho años, poco después de la muerte de su padre en 1936, Agustín Jiménez Aguilar, quien era dueño de una farmacia con la que económicamente lo sostenía a él y a sus tres hermanos, Concepción, Víctor e Ignacio.


En la capital mexicana su madre, Carmen Sandoval, abrió una pequeña tienda que no tuvo éxito, por lo que José Alfredo se vio obligado a contribuir en la economía familiar y desempeñó múltiples oficios, entre ellos, el de mesero de un restaurante yucateco.


También fue portero de los equipos Oviedo y Marte de la primera división de futbol mexicano, e incluso coincidió con Antonio “La Tota” Carbajal como compañero de equipo.


Años más tarde se casó con Paloma Gálvez, con quien tuvo dos hijos, José Alfredo y Paloma. También sostuvo una relación con Mary Medel; de este vínculo nacieron cuatro hijos: Guadalupe, José Antonio, Martha y José Alfredo. Tiempo después comenzó su carrera profesional.


Sus inicios


En el restaurante yucateco donde trabajó como mesero hizo amistad con el hijo del dueño, quien era el guitarrista del trío Los Rebeldes, del cual formó parte y pudo poner a prueba sus dotes de cantante y compositor.


En 1948 actuó por primera vez en la XEX, y unos meses después logró entrar a la emisora XEW, acompañado por Los Rebeldes, aunque su triunfo definitivo lo alcanzó en 1950, año en el que Andrés Huesca y sus Costeños grabaron Yo, pieza musical que rápido se convirtió en el primero de una larga serie de éxitos.


El éxito


Además del renombre que alcanzó, los cantantes de moda se disputaron el privilegio de incluir en su repertorio sus composiciones, con lo que comenzó una frenética actividad profesional; actuó en palenques y centros nocturnos de todo el país, y trabajó en la televisión, teatro y radio en México y en el extranjero


A partir de los años 50, muchos de sus temas fueron incluidos en innumerables títulos cinematográficos, como Tú y las nubes (1955), dirigida por Miguel Morayta, y protagonizada por Lola Flores y Miguel Aceves Mejía. En 1950 ganó un Disco de Oro, creado ese año por el periodista Roberto Ayala.


Su relación con el mundo del cine se intensificó, ya que realizó intervenciones musicales y caracterizaciones en muchos filmes; en 1951 participó en la película Martín Corona, a la que le siguieron títulos como Poker de ases y Ni pobres ni ricos (1952), Los aventureros y La fiera (ambas de 1954).


Así como Camino de Guanajuato (1955), Guitarras de medianoche, La Feria de San Marcos y Mis padres se divorcian, las tres realizadas en 1957; El hombre del alazán y Ferias de México, de 1958.


Sus canciones


El vasto legado musical de José Alfredo Jiménez ha pasado a formar parte del repertorio tradicional de los mariachis con temas inolvidables que son evocados a través del amor y el desamor en la bohemia o en la parranda.


Inspiradas en sus propias vivencias, José Alfredo le cantaba, principalmente, a las mujeres, a las desventuras amorosas que encontraban un refugio en las cantinas y en una copa de tequila o en toda la botella.


No tuvo educación musical; y de acuerdo con el cantante Miguel Aceves Mejía, José Alfredo Jiménez no sabía tocar ningún instrumento y ni siquiera conocía los términos “vals” o “tonalidad”.


La mayoría de sus canciones interpretadas por el Mariachi Vargas de Tecalitlán tienen los arreglos de Rubén Fuentes, de quien se dice que José Alfredo simplemente le silbaba la melodía. Sin embargo, se cree que compuso más de un millar de canciones.


El 17 de diciembre de 1949, el artista le llevó serenata a uno de sus grandes amores, Paloma Gálvez, quien fue la única esposa del cantautor y la madre de sus hijos Paloma y José, y para la ocasión le compuso Paloma querida.


El tema Amanecí en tus brazos la escribió para Lucha Villa, mientras que El Rey, que lo consagró como icono de la música ranchera, la compuso con dedicatoria a Alicia Juárez; para Irma Serrano hizo Si nos dejan, y para Cristina Fernández, una novia de su juventud, creó Ella, aunque se dijo que se la dedicó a María Félix.


Entre las figuras mexicanas que han grabado su música están Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, Lola Beltrán, Javier Solís, Vicente Fernández, Luis Miguel y Pedro Fernández, así como los grupos Los Ángeles Negros, Banda Machos, Maná y Los Tigres del Norte, entre otros.


También han cantado sus temas intérpretes internacionales como las españolas María Dolores Pradera y Rocío Dúrcal, que insertaron en sus actuaciones y en su obra discográfica piezas de José Alfredo, convirtiéndolas en canciones entrañables.


“Y en el último trago nos vamos”…


José Alfredo Jiménez falleció en la Ciudad de México el 23 de noviembre de 1973 a los 47 años a consecuencia de la cirrosis hepática que padecía desde años atrás.


Sus restos descansan en el cementerio de su pueblo natal, tal y como anticipó en su canción Camino de Guanajuato; “Ahí nomás tras lomita se ve Dolores Hidalgo, yo ahí me quedo paisanos, ahí es mi pueblo adorado”.


A casi 46 años de su fallecimiento, el legado musical del artista, quien ha sido objeto de numerosos homenajes y reconocimientos por su talento como cantautor, permanece en el corazón no sólo de los mexicanos, sino de América Latina.


En 2009 se inauguró un museo en su honor, en su natal Dolores Hidalgo, e instalaron una cantina en la Ciudad de México; año después salieron a la venta dos discos que le rinden tributo, uno de ellos en España, en el que participaron figuras de la música como Enrique Bunbury, Andrés Calamaro, Natalia Lafourcade y San Pascualito Rey.


En el segundo también intervinieron artistas internacionales, como la española Buika y la italiana Filippa Giordano, así como la intérprete jalisciense Elan.


En 2014, José Alfredo Jiménez Jr., el heredero de uno de los catálogos musicales más importantes de México, anunció la presentación del libro biográfico del compositor, titulado Y sigo siendo el rey.


Al año siguiente, el 16 de octubre, otro de sus hijos, el menor que tuvo con Mary Medel, José Alfredo Jiménez Medel, realizó el show Así fue mi padre, en el Centro Cultural “Roberto Cantoral”, en el cual mostró aspectos y facetas desconocidas del cantautor, algo distinto a lo que siempre se ha sabido de “El Rey”.


Luego de debutar en la Ciudad de México, el “show” ha sido llevado a diversas plazas de la República Mexicana, incluso a otros países donde es popular la música de José Alfredo.


“Y al final de este cuento tan bonito, yo soy el que se queda enamorado, corazón, vida mía, alma de mi alma, nuestro cuento de amor ha terminado” -sentencia su canción El cuento.

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