Rodríguez dice adiós a Yanquis
Detalles Publicado el Sabado 13 de Agosto de 2016, Escrito por Associated Press

NUEVA YORK.

El jonronero juega su último partido con el equipo al vencer a Rays.
Empapado por la lluvia, Alex Rodríguez preservó el buen humor en sus últimos momentos con un uniforme como jugador de los Yanquis de Nueva York.
La muy precipitada ceremonia que el equipo le preparó el viernes para su adiós del Bronx había quedado desteñida por un aguacero y ráfagas de relámpagos, pero nada de eso perturbó al bateador designado de origen dominicano.
Pero no se puede quejar con el juego al disfrutar de los vítores de principio a fin, un hit adicional y poder defender la tercera base por última oportunidad.
“La fanaticada me enseñó algo que nunca olvidaré”, declaró Rodríguez tras la victoria 6-3 de sus Yanquis ante los Rays de Tampa Bay, su último ccon el equipo antes que le retiren del roster activo. “Fue una noche mágica”.
Luego que su homenaje terminó con un temporal, Rodríguez bateó un doble remolcador en el primer inning, poniendo fin a una seguidilla de 11 turnos sin dar hits. Tras el contacto nítido a una recta de 96 millas por hora de Chris Archer, entre el jardín derecho-central, la afición rugió.
Fue una noche cargada de nostalgia.
Su adiós en el Yankee Stadium, en el mes de agosto, estuvo muy lejos de las elaboradas giras de despedida que la franquicia más valiosa y laureada del béisbol le ofreció a Derek Jeter y Mariano Rivera, mitos de la organización que se retiraron en el último lustro.
Con un promedio al bate raspando .200 y necesitado de cuatro jonrones para alcanzar el exclusivo club de los 700, el toletero de 41 años de edad —odiado y amado por igual— pudo al menos tener la satisfacción de un último juego en casa que contó con la presencia de su madre y dos hijas.
El legendario jonronero yanqui Reggie Jackson se encargó de acompañar a Lourdes Navarro, la madre de A-Rod. El panameño Rivera recibió tal vez la ovación más fuerte de la noche al ingresar al terreno junto a las hijas de Rodríguez, Natasha y Elle.
Cuando las gotas de lluvia arreciaron, al filo de las 7 de la noche, el acto adquirió tintes surreales. Todos se apuraban para cumplir con lo previsto, incluyendo la entrega de una almohadilla al número 13. Justo después que la voz de Paul Olden, el anunciador del estadio, retumbó por los parlantes al decir, “Alex, cumpliste 12 de tus 22 temporadas con los Yanquis”, el ruido fuerte de un trueno estremeció al estadio.
Todo duró alrededor de 10 minutos. Un cuarto de hora después, las nubes grises desaparecieron y un arcoíris apareció detrás del jardín izquierdo.

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