La Cueva de Gerónimo, una historia equivocada en Fronteras
Detalles Publicado el Miercoles 11 de Enero de 2017, Escrito por Robin Beltrán

Fronteras.

Fue Cochise, el temido y legendario jefe de los apaches Chiricahuas, quien estuvo prisionero en ese calabozo.
A 100 metros del Palacio Municipal y 50 metros del edificio de la Policía Municipal, se yergue el cerro donde se encuentra La Cueva del Indio Gerónimo y justo a la mitad está un enrejado donde termina la escalinata.
Está conformada de pasillos de cortos túneles y su oscuridad es tal que no permite la entrada de luz aun en pleno mediodía.
La caverna, que a la entrada tiene su nombre tallado en madera, se extiende por debajo del camposanto que está en la parte alta del cerro.
La historia equivocada relata que el temido jefe apache, que naciera en la comunidad serrana de Arizpe, donde también fue bautizado, estuvo preso en ese lugar. Jamás fue prisionero en este lugar, que antiguamente funcionó como el presidio de Santa Rosa de Corodehuachi, hoy convertida en la patrona del pueblo.
Gerónimo siempre fue libre, como las saetas impulsadas desde su arco cruzando la distancia que le separaba de sus enemigos por el viento helado de las altas montañas que fueron su refugio y siempre le dieron su abrigo.
En cambio, Cochise, a los 36 años de edad, estuvo prisionero en ese lugar, pero los barrotes de esa prisión no fueron suficientes para cortarle las alas de su libertad y tras poco más de dos meses abandonó ese lugar.
El temido jefe de los indios apaches Chiricahuas, estuvo en ese calabozo del 7 de junio al 11 de agosto de 1848 y fue canjeado por 11 mexicanos en la hacienda de Cúchuta, a pocos kilómetros de Fronteras.

EN EL ABANDONO
A tan corta distancia de Palacio Municipal y prácticamente a unos metros del edificio de Seguridad Pública, La Cueva del Indio Gerónimo destaca por una puerta de enrejado sin seguridad.
Adentro, las paredes del calabozo cayéndose, pintadas de grafiti, dan cuenta del vandalismo, pero también de la indiferencia y apatía por cuidar este lugar histórico.
Con su piso de tierra, la cueva comienza a tapizarse de heces fecales de humanos, de botes de cerveza, basura, colillas de cigarros, algunas prendas íntimas femeninas olvidadas por sus rincones, papel sanitario y basura que atrae fuertemente a las moscas de la podredumbre.
Sin duda alguna ese legendario lugar, como lo fue su prisionero el gran jefe Cochise, líder de los apaches Chiricahuas, está a punto de venirse abajo.
Carente de estructura que soporte sus paredes, ninguna administración municipal, ni siquiera la actual, ha invertido en su conservación interior. En sus muros ya se aprecian grandes huecos que no soportarán por mucho su techo.
Los líderes apaches que cabalgaron en libertad junto con sus guerreros por lo que hoy es el municipio de Fronteras, es ejemplo de su lucha por la justicia de su pueblo, por su libertad, por la defensa de su territorio y las nuevas generaciones, lamentablemente han olvidado ese legado.

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