"Es un juego de poder disfrazado de apoyo educativo", comenta un profesor de ciencia política de la UArizona que pidió no ser identificado. El documento filtrado a AP revela que las instituciones tendrían que ajustar desde admisiones hasta deportes femeninos bajo la lupa del gobierno.
Entre las exigencias más polémicas:
El acuerdo de 10 páginas establece auditorías anuales sobre libertad de expresión y amenaza con sanciones del Departamento de Justicia para quienes incumplan. Instituciones como Harvard conocen bien el costo de desairar a esta administración: perdieron millones en fondos para investigación en enfrentamientos previos.
Detrás de la retórica sobre "excelencia académica", analistas ven una batalla cultural. Las universidades tendrán que decidir entre principios institucionales y el dulce canto de los presupuestos federales. La jugada llega en momentos clave: muchas instituciones aún se recuperan de los golpes financieros por la pandemia.
Mientras el reloj avanza, queda una pregunta en el aire: ¿Cederán las torres de marfil ante la presión de la Oficina Oval? El compacto deja claro que hay alternativa... pero con un precio alto: "Las instituciones son libres de desarrollar otros modelos... si deciden renunciar a los beneficios federales".