La mujer que lo sostenía, Abeagale Jourdan, de 20 años, no respondía a las preguntas con coherencia. Dijo que el niño se cayó. Pero los rastros en el piso — una mancha oscura junto al borde de la cama, un vaso roto con restos de líquido amarillento, una botella vacía de licor barato junto a un paquete de cristal — hablaban otro idioma.
En la habitación contigua, la madre del niño, Dakota Miller, de 19, estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas y la mirada perdida. No lloraba. No hablaba. Solo miraba el techo como si estuviera esperando que alguien más asumiera la culpa.
Según el informe policial, ambas habían consumido sustancias durante la noche anterior. El bebé, según los médicos del Canyon Vista Medical Center, sufrió un trauma craneal severo, con hemorragia subdural y signos de impacto compatibles con un lanzamiento intencional. No fue un accidente. Fue una caída desde altura, con la fuerza de un cuerpo que no fue sostenido.
El Departamento de Servicios para la Familia de Arizona intervino horas después. El niño fue trasladado a un hogar de acogida especializado en casos de abuso infantil. No hay fotos públicas. No hay nombres en redes. Solo un número de caso y un expediente que crecerá con él.
Las acusaciones contra Jourdan incluyen abuso infantil, agresión agravada, conducta desordenada por violencia doméstica y consumo de alcohol siendo menor. Miller, aunque no fue la que lo dejó caer, enfrenta cargos por abuso infantil, abandono, violencia doméstica y consumo ilegal. Ambas están detenidas en la cárcel del condado de Cochise, sin fianza.
En la comunidad, los vecinos hablan en susurros. Algunos recordaban verlas salir juntas a la tienda de la esquina, con el bebé en un carrito desgastado, sin cinturón de seguridad. Otros dicen que el bebé no lloraba mucho. Que siempre estaba quieto. Que parecía cansado.
La casa en la que ocurrió todo ya tiene una cinta amarilla en la puerta. Nadie ha ido a recoger las cosas. Ni siquiera los juguetes. Uno de ellos — un osito de peluche sin ojos — sigue sobre la alfombra, cubierto de polvo.