Al amanecer, los vecinos de la zona empezaron a preguntar: ¿quién era ese hombre que llevaba días estacionado su auto frente a la puerta 12? ¿Por qué siempre llevaba una mochila negra y nunca hablaba con nadie? Las respuestas, hasta ahora, no vienen de testigos, sino de los papeles que encontraron en su habitación: un recibo de pago de una deuda pendiente, una tarjeta de identificación de trabajo que ya no existía, y una nota escrita a mano, doblada hasta el límite, que decía: “No me dejaron otra opción”.
La identidad del fallecido se confirmó como Delvecchio Smith, de 48 años. Un hombre con historial de arrestos menores, pero sin antecedentes violentos. Su nombre apareció en registros de vivienda temporal desde hace 11 meses —siempre en hoteles de estadía prolongada, siempre cerca de zonas industriales, siempre solo. Los vecinos lo recordaban como callado, pero no agresivo. Algunos lo vieron caminando con un libro bajo el brazo. Otros, con un teléfono viejo en la mano, marcando números que nunca contestaban.
La investigación apunta a un enfrentamiento entre dos hombres. Uno de ellos, aún sin identificar, habría sido visto por una cámara de seguridad abandonando el lugar en una camioneta blanca, sin placas visibles. Las autoridades no han confirmado si el segundo hombre fue herido, pero sí que existen huellas de sangre en el asfalto, a más de ocho metros del cuerpo. No hay testigos directos. Solo una grabación de audio, captada por un sensor de ruido en una casa cercana, que registra dos voces —una tensa, la otra baja— antes del primer disparo.
Las autoridades han activado la línea 480-WITNESS y su equivalente en español, 480-TESTIGO, pidiendo información sobre cualquier movimiento sospechoso entre las 4:30 y las 5:30 de la mañana del sábado. Nadie ha llamado. Pero en redes, un usuario anónimo publicó un mensaje: “Ese hombre no era de aquí. Lo vi en el centro hace tres semanas. Hablaba con un tipo que usaba un reloj de oro. Lo llamaban ‘El Jefe’.”
La policía no ha confirmado esa pista. Tampoco ha descartado que el incidente esté ligado a una red de cobros ilegales que opera en hoteles de bajos recursos, donde los desplazados, los sin techo, y los que simplemente se quedaron atrás, terminan pagando con más que dinero.