Hijo mata a su madrastra en Phoenix Manor tras años de cariño y confianza

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La tarde del domingo, cuando el sol aún calentaba las azoteas de Phoenix Manor, un sonido se extendió como onda de choque entre los jardines bien cuidados y los carritos de compras abandonados junto a las puertas. Vecinos que conocían a Michelle por sus bicicletas eléctricas reparadas con paciencia, por los saludos que daba desde su porche con una taza de café humeante, se quedaron paralizados. Alguien gritaba. Después, el silencio; nadie se movió hasta que la policía llegó con luces intermitentes y voces cortantes