El 2 de octubre, bajo la intersección de la 37ª con La Salle, uno de los habitantes de la ciudad —un de dieciséis años— perdió la vida en un suceso que despertó la alarma de la policía local. Según información recabada por los mismos agentes, el joven fue víctima de disparos que se jugaron en medio de lo que aparentó ser una partida, con la imposición de alguna estructura de juego adolescente, quedando incautado la escena de crimen para un análisis detenido.
En las páginas de la justicia, tres nombres ya se pararon como los culpables de los hechos y se encuentren ya bajo las órdenes de la corte de adultos. Anthony Coleman y Jacari West, ambos de diecisiete años, y Syncere Jack, de quince, han sido detenidos y se les imputan los cargos de homicidio en esta tragicidad que marcó la noche de octubre.
Munir autoridades de la policía de Phoenix a la comunidad para encontrar a otra pieza del rompecabezas: un cuarto personaje sospechoso, cuyo posible testimonio podría hacer el giro definitivo de la investigación. Fotografía del perfil o descripción del individuo fue difundida desde la sede policial, provocando oleadas de preguntas y sospechas entre los residentes locales que solo desean conocer la verdad.
Asimismo, el expediente destaca un chiste recubierto de fuego: la víctima afirmaba que había estado jugando una ronda improvisada de "Asassins" con pistolas de agua en el momento en que los asaltantes, identificando la escena casi como un tablero de espías, decidieron enviar su arma real. Se aludió a un disparo de un rifle "RP" que, al entrar en juego, dejó una herida que no mediaría la salida del joven del automóvil, marcando la diferencia entre un juego de niños y un crimen irreversible.
La Policía de Phoenix ha hecho público el llamado a la prensa y a cualquier testigo lazo con el caso que puedan proporcionar la evidencia concreta sobre la identidad de esa cuarta figura sacada de la sombra, que se presume es de esencial origen decisivo y no suculenta evidencia. De acuerdo al comunicado, la comunidad tiene la responsabilidad de alinear la narración con la línea de la ley, ya que el proceso legal no necesariamente está restringido a una acción oficiosa directa.
