Este viernes se celebra un hito importante: el 50 aniversario de Microsoft. Pero la historia no comienza con una gran oficina en Redmond, Washington, sino con dos jóvenes, Bill Gates y Paul Allen, y una apuesta audaz.
En enero de 1975, un artículo en la revista Popular Electronics sobre la minicomputadora Altair 8800, impulsada por un chip de la entonces desconocida Intel, encendió la llama. Un joven Gates, estudiante de Harvard, junto a Allen, contactaron a Ed Roberts, CEO de Micro Instrumentation and Telemetry Systems, prometiendo software para el Altair. El detalle? Aún no lo habían creado.
El reto era monumental. Se basaron en el lenguaje BASIC, desarrollado en 1964 en Dartmouth College, pero adaptarlo al Altair, sin siquiera tener un prototipo, era una tarea titánica. Dos meses de trabajo frenético, con poca o ninguna hora de descanso, dieron como resultado el código que sentaría las bases de Microsoft.
“Ese código sigue siendo el más genial que he escrito,” escribió Gates en su blog, donde incluso se puede descargar el programa original. Un código simple en su apariencia, pero revolucionario en su impacto.
Este código, lejos de ser un simple ejercicio académico, se convirtió en el sistema operativo del Altair. Un sistema que, con el paso de los años, se transformaría en la base de Word, Excel, PowerPoint y el omnipresente Windows, convirtiendo la computación personal en algo accesible a millones.
La retrospectiva de Gates no se limita solo a este código. Este año, a punto de cumplir 70 años en octubre, ha compartido sus memorias, explorando su infancia y su compleja relación con Steve Jobs, otro gigante de la tecnología cuya compañía, Apple, celebrará su propio aniversario dorado el próximo año. Un viaje al pasado que refleja la magnitud del cambio que un simple código, hace 50 años, provocó.
Hoy, Microsoft, bajo el liderazgo de Satya Nadella, es una empresa con un valor de mercado cercano a los $2.8 billones de dólares, un testimonio silencioso del poder de una idea audaz, nacida de un código escrito hace medio siglo.