Según Koray Kavukcuoglu, jefe de IA de la compañía, el modelo se posiciona como “el más inteligente” que la empresa ha desarrollado hasta la fecha y se describe como un “agente digital” capaz de generar aplicaciones a medida.
La actualización llega con una promesa de rendimiento mejorado en procesamiento de texto, imágenes, audio y vídeo, y la intención de integrarse de manera fluida en la suite de productos que ya cuentan con cientos de millones de usuarios activos. Google indica que la app Gemini, que ya alcanza 650 millones de usuarios mensuales, recibirá la nueva versión junto a la experiencia de búsqueda, donde más de dos mil millones de personas interactúan con el motor cada mes.
El paso no llega sin antecedentes. La primera generación de Gemini, lanzada a finales de 2023, recibió críticas por errores y resultados poco confiables. A raíz de la aparición de ChatGPT, la startup OpenAI, Google se vio obligado a acelerar sus propios avances. Tras la polémica con el “AI Overviews” en Google Search, la compañía refinó su tecnología y aseguró que Gemini 3 representará un “avance formidable”, según Robby Stein, vicepresidente de producto.
La nueva versión incluye mejoras en la comprensión contextual y la generación de contenido, lo que permite a los usuarios crear desde textos personalizados hasta interfaces dinámicas sin necesidad de conocimientos técnicos. Además, la integración con el ecosistema de Google busca garantizar una experiencia fluida, aprovechando datos de búsqueda y comportamiento del usuario para ofrecer respuestas más precisas.
En la ceremonia de lanzamiento, Kavukcuoglu destacó la rapidez con la que Google ha actualizado sus modelos, subrayando que “lo entregamos muy rápidamente y aprendimos durante todo el proceso”. La compañía, que ha sido históricamente cautelosa en su enfoque de IA, parece ahora apostar por la accesibilidad y la escalabilidad como pilares de su estrategia de liderazgo.
Mientras los analistas siguen observando la evolución de Gemini 3, queda claro que Google está intentando cerrar la brecha que se abrió con los avances de OpenAI, al tiempo que consolida su posición como proveedor dominante de herramientas de inteligencia artificial accesibles para la masa.