Australia, que ya cuenta con una de las legislaciones más estrictas en cuanto a la edad mínima para el uso de redes sociales, dio un paso decisivo al anunciar que, a partir del próximo 4 de diciembre, los usuarios que no cumplan los 16 años quedarán automáticamente excluidos de Facebook e Instagram.
La medida llega antes de que la nueva ley entre en vigor, lo que obliga a las compañías a actuar de forma proactiva. Meta, la corporación detrás de ambas plataformas, comunicó que “desde hoy informaremos a los usuarios australianos que sabemos tienen entre 13 y 15 años que perderán acceso a Instagram, Threads y Facebook”.
Según datos oficiales del gobierno, se estima que alrededor de 350 mil adolescentes de ese rango de edad usan Instagram, mientras que cerca de 150 mil cuentas de Facebook se encuentran en la misma franja. Los usuarios recibirán un aviso en sus cuentas con la frase: “Pronto no podrás usar Facebook y tu perfil no será visible para ti o para otros”.
El mensaje también deja claro que, cuando alcancen la edad de 16 años, “te haremos saber que puedes volver a usar Facebook”. Esta anticipación busca evitar sorpresas de último momento y facilitar una transición controlada.
Las firmas tecnológicas, sin embargo, han expresado su desacuerdo con la normativa, calificándola de “vagas” y “apresuradas”. Meta manifestó que, aunque comparte el objetivo del gobierno de crear entornos en línea seguros, “cortar la conexión de los adolescentes con sus amigos y comunidades no es la respuesta”.
Este caso no se desarrollará en aislamiento. Otros países, como Nueva Zelanda y los Países Bajos, están considerando o ya han implementado restricciones similares. En Nueva Zelanda, se planea una ley que limitará el acceso de menores a las redes sociales, mientras que en los Países Bajos, se aconseja a las familias prohibir el uso de TikTok y Snapchat a menores de 15 años.
Las sanciones por incumplimiento son significativas. Las plataformas que no cumplan con la normativa australiana podrían enfrentar multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos (equivalentes a 32 millones de dólares estadounidenses). Esta cifra refleja la gravedad con la que el gobierno australiano está tratando de proteger a los jóvenes en el ciberespacio.
Con la mirada puesta en la próxima ola de regulaciones, la comunidad digital observa cómo las decisiones de Australia podrían sentar precedentes para otras jurisdicciones que buscan equilibrar la innovación tecnológica con la responsabilidad social.