Recientes reportes indican que Google está considerando un movimiento audaz para incursionar en el mercado de procesadores de IA, con la intención de desafiar la posición de Nvidia. La estrategia implicaría un acuerdo multimillonario con Meta, que a partir de 2027 adquiriría chips especializados desarrollados por la compañía de Google.
El núcleo de esta propuesta gira en torno a las Unidades de Procesamiento Tensorial (TPU) de Google, diseñadas para cargas de trabajo de aprendizaje profundo. Se plantea que Meta no solo compraría estos dispositivos, sino que también alquilaría la infraestructura de Google Cloud para entrenar sus propios modelos de lenguaje a gran escala.
“Google Cloud está experimentando una demanda cada vez mayor tanto de nuestras TPU personalizadas como de nuestras GPU Nvidia; estamos comprometidos a brindar soporte a ambas, como lo hemos hecho durante años”, declaró un portavoz de la firma a CNBC, subrayando la coexistencia de ambas tecnologías dentro de la plataforma.
Según ejecutivos de Google, la iniciativa podría capturar hasta un 10 % de los ingresos anuales que Nvidia reportó en el tercer trimestre, que ascendieron a 57.000 millones de dólares. Este cálculo se basa en la participación de mercado que Nvidia mantiene en la industria de chips para entrenamiento de IA, estimada en alrededor del 90 %.
Las TPU, introducidas por primera vez en 2018, han evolucionado en varias generaciones, cada una enfocada en optimizar tareas específicas de IA. Su naturaleza de silicio personalizado ofrece ventajas de precio, rendimiento y eficiencia, factores que atraen a empresas que buscan soluciones a medida.
Entre los usuarios actuales de la infraestructura de Google se encuentra Anthropic, una startup de IA que ya ha integrado las TPU en sus operaciones. Este caso ejemplifica la viabilidad de la tecnología en entornos de alta demanda.
El impacto potencial de la alianza Meta‑Google también radica en la diversificación de la cadena de suministro de chips de IA, reduciendo la dependencia de Nvidia. Meta, uno de los mayores inversores en la industria, ha asignado entre 70.000 y 72.000 millones de dólares en este año para el desarrollo de tecnología de IA.
La noticia provocó movimientos inmediatos en los mercados bursátiles: las acciones de Nvidia cayeron un 4 %, mientras que Alphabet registró un incremento del 4,2 %. Broadercom, socio de diseño de las TPU, también experimentó un alza del 2 %, reflejando la emoción alrededor de la posible reconfiguración del ecosistema de chips de IA.