El anuncio, hecho oficial el pasado 26 de noviembre durante la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, marcó un hito en el Plan México. Se revela que el país, con una inversión inicial de 6 mil millones de pesos, dará el salto para poner en marcha la supercomputadora más potente de América Latina.
El proyecto, liderado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, lleva el nombre de Coat – una referencia a la diosa azteca de la tierra y la fertilidad – y contará con el respaldo de instituciones como el IPN, Infotec, IPICYT y la Agencia de Transformación Digital. José Antonio Peña Merino, titular de la agencia, explicó que la máquina se diseñará con miles de procesadores trabajando en paralelo, lo que le permitirá procesar millones de datos en una fracción de tiempo que hoy nos toma semanas o incluso años.
Para que Coat funcione, se requerirán recursos de agua y energía eléctrica, además de una conectividad de alta velocidad que garantice servicios remotos. Según Peña Merino, la supercomputadora será construida con la ayuda técnica del Centro de Supercómputo de Barcelona y del Centro para el Desarrollo de Computo Avanzado (C‑DAC) de la India, lo que subraya la apuesta por la colaboración internacional.
La ubicación del centro de datos sigue siendo un misterio, pero se ha aclarado que la elección dependerá de criterios como la disponibilidad de agua, la estabilidad sísmica y la infraestructura de red. El objetivo es que el proyecto no solo sea técnicamente viable, sino también sostenible a largo plazo, con un modelo autosustentable financieramente que beneficie tanto al sector público como al privado.
En cuanto a su potencia, la cifra más impactante es que Coat se estima que será siete veces más rápida que Pegaso, la supercomputadora más potente de la región que actualmente opera en Brasil. Mientras Pegaso alcanza 42 mil billones de operaciones por segundo, Coat aspira a superar los 314 mil billones, un salto que posicionará a México como líder en capacidad de cómputo en América Latina.
El hardware que alimentará esta maravilla incluirá 15 000 unidades de procesamiento gráfico (GPU), chasis y gabinetes diseñados para maximizar la eficiencia térmica y la velocidad de procesamiento. Cada gabinete, compuesto por aproximadamente 200 chasis, albergará cientos de miles de computadoras trabajando simultáneamente, lo que se traduce en una potencia de cálculo sin precedentes.
Con Coat la expectativa es que el país no solo mejore la toma de decisiones en áreas críticas como salud, clima y energía, sino que también impulse la investigación científica y el desarrollo de startups tecnológicas. El gobierno espera que la supercomputadora se convierta en un motor de prosperidad económica y en un símbolo del avance tecnológico que México aspira a alcanzar.