El organismo estatal de control de las comunicaciones, Roskomnadzor, anunció el jueves que la aplicación de videollamadas FaceTime ha sido bloqueada en todo el territorio ruso. Según el comunicado enviado por correo electrónico, las fuerzas del orden afirman que dicha plataforma se utiliza para organizar y llevar a cabo atentados terroristas, reclutar a sus autores y cometer fraudes y otros delitos contra ciudadanos rusos.
Hasta el momento, el regulador no ha publicado pruebas que sustenten dichas acusaciones. Los representantes de Apple tampoco han respondido a las solicitudes de comentarios, dejando a la comunidad de usuarios con más preguntas que respuestas.
Los residentes de Moscú que intentaron usar FaceTime el mismo día del anuncio reportaron que la pantalla mostraba un mensaje que decía “Usuario no disponible”. Una usuaria explicó que su amigo, quien recibió la llamada entrante, no pudo conectarse. Este tipo de experiencias se están convirtiendo en la nueva realidad para miles de usuarios que dependían de la aplicación para reuniones de trabajo, clases en línea o simplemente para mantenerse en contacto con familiares.
Este bloqueo no es una medida aislada. En los últimos meses, Roskomnadzor ha intensificado la censura de plataformas tecnológicas occidentales que, según la administración, alojan contenidos que infringen la legislación rusa. En agosto, la autoridad comenzó a limitar algunas llamadas en WhatsApp y Telegram, acusándolas de negarse a compartir información con las fuerzas de seguridad en casos de fraude y terrorismo. La semana pasada, se amenazó con bloquear WhatsApp por completo. Incluso se bloqueó recientemente la plataforma estadounidense de juegos infantiles Roblox por supuesta distribución de material extremista y “propaganda LGBT”.
En respuesta a los bloqueos, el gobierno ruso lanzó este año una aplicación rival respaldada por el Estado llamada MAX. Los críticos sostienen que la nueva plataforma podría utilizarse para la vigilancia y la monitorización de los usuarios, acusaciones que los medios estatales han calificado de infundadas.
Mientras tanto, las autoridades rusas defienden la medida como una acción legítima para hacer cumplir la ley y proteger a los ciudadanos de actividades delictivas. El debate sobre la verdadera naturaleza de la censura y el control estatal de las comunicaciones privadas continúa en el horizonte digital del país.