Según un informe de The Information, varias divisiones de Microsoft, incluyendo Azure, ajustaron sus cuotas de crecimiento de IA a la baja, después de que muchos vendedores no cumplieran con las metas del año fiscal pasado. En algunos casos, los objetivos se redujeron hasta un 50%. Esta decisión responde a la lenta adopción de productos de IA, que siguen requiriendo intervención humana en muchas tareas, a pesar de la promesa de autonomía.
El problema radica en que muchos de los agentes de IA en el mercado no cumplen con las expectativas en entornos laborales reales. Investigaciones de la Universidad Carnegie Mellon mostraron que incluso los modelos más avanzados, como Gemini 2.5 Pro, fallaron en completar un 70% de las tareas en escenarios reales. El mismo patrón se repitió con el agente de ChatGPT de OpenAI, que resultó lento e ineficaz en tareas complejas.
Además, las empresas han mostrado preferencia por soluciones de OpenAI en lugar de Copilot, lo que ha dificultado que Microsoft logre posicionar su herramienta como una opción central para la productividad empresarial. Esta resistencia no solo se debe al costo, sino también a los errores persistentes que limitan la eficacia de la IA generativa en entornos reales.
Microsoft, sin embargo, desmintió parte del informe, aclarando que no se han reducido de manera generalizada las metas de ventas de IA, sino que se ha ajustado el enfoque interno. Aunque el mercado reaccionó con cautela ante estos ajustes, la empresa sigue obteniendo ingresos relevantes a través de su infraestructura en la nube, especialmente por la demanda de OpenAI, lo que ha sostenido el negocio de Azure. Sin embargo, los recientes ajustes reflejan una creciente cautela en el sector, con empresas que aún evalúan el valor real de las soluciones de IA.