En un intento por frenar una crisis reputacional y legal de escala global, Grok, la inteligencia artificial de la plataforma X (antes Twitter), desactivó este viernes 9 de enero su función de generación y edición de imágenes para todos los usuarios que no cuentan con una suscripción de pago.
La medida responde a la ola de críticas y denuncias internacionales tras detectarse que la herramienta estaba siendo utilizada para crear imágenes sexualmente explícitas de mujeres y menores mediante el retoque de fotos reales. Este fenómeno, calificado como "repugnante" por diversos gobiernos, ha puesto a la empresa de Elon Musk en la mira de los reguladores más estrictos del mundo.El golpe de la Unión Europea
La Comisión Europea ha tomado las acciones más contundentes hasta el momento. Este jueves anunció una medida cautelar y una "orden de retención" legal que obliga a X a conservar todos sus documentos internos relacionados con el desarrollo y supervisión de Grok hasta finales de 2026.
Este escándalo se suma a una sanción previa: a principios de diciembre de 2025, la UE multó a la plataforma con 120 millones de euros por incumplir la Ley de Servicios Digitales (DSA). Aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, ha calificado estas acciones como un ataque directo a las tecnológicas de su país, el bloque europeo mantiene su postura de protección de datos y seguridad de menores.Puntos clave de la controversia
Mientras X argumenta que el cambio busca mejorar la calidad y el control del servicio, analistas sugieren que restringir la función al modelo de suscripción es una táctica para identificar más fácilmente a los usuarios que malutilizan la herramienta (mediante sus datos de pago) y, de paso, mitigar las críticas de los organismos reguladores.