Para muchas empresas, el problema de las cuentas sin pagar no nace de una mala intención del cliente, sino de procesos internos obsoletos. Mientras las grandes compañías usan tecnología de punta, los negocios tradicionales suelen quedar atrapados entre llamadas interminables y mensajes de WhatsApp manuales. Sin embargo, la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) está cambiando las reglas del juego.
De acuerdo con Fernando Pinedo, cofundador de la plataforma Quentli, la morosidad es frecuentemente una consecuencia de la falta de seguimiento y los errores humanos. Al integrar IA, la cobranza deja de ser una carga operativa para convertirse en un proceso fluido: