Intel no se conforma con fabricar procesadores. En un movimiento estratégico para recuperar su trono en la industria, el gigante de los semiconductores ha anunciado una ofensiva total para competir en el mercado de las Unidades de Procesamiento Gráfico (GPU), el componente esencial para entrenar modelos de Inteligencia Artificial.
Durante el AI Summit de Cisco, el director ejecutivo de la firma, Lip-Bu Tan, dejó claro que la meta es dejar de ser un actor secundario y convertirse en una alternativa real frente al dominio absoluto de Nvidia.
Para lograr este ambicioso objetivo, Intel ha comenzado a mover sus piezas en el tablero de contrataciones:
El reto es monumental. Según datos de Jon Peddie Research, al cierre de 2025 el panorama de las GPU se divide así:
Intel no está sola en esta reestructuración. El año pasado recibió inversiones masivas de SoftBank y del Gobierno de Estados Unidos, que ahora posee el 11% de la firma. Este apoyo es vital para su negocio de Foundry (fabricación para terceros), con el que sueñan recuperar a clientes de la talla de Apple.
Sin embargo, el camino tiene un obstáculo externo: la escasez de chips de memoria. El propio Lip-Bu Tan advirtió que la altísima demanda de los centros de datos significa que no habrá un alivio real en el suministro hasta el año 2028.