La tensión geopolítica se ha trasladado al terreno digital en la víspera de los Juegos Olímpicos de Invierno. El ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Antonio Tajani, confirmó este miércoles que el país logró neutralizar una serie de ciberataques coordinados que tenían como objetivo sabotear la infraestructura de la justa deportiva y diversas oficinas gubernamentales, incluyendo la embajada italiana en Washington.
La ofensiva fue identificada como una operación de origen ruso bajo la modalidad DDoS (denegación de servicio distribuida), una técnica que busca inhabilitar sitios web saturando sus servidores con tráfico artificial. El grupo de hackers Noname057 se adjudicó la autoría de los ataques a través de un canal de Telegram, justificando sus acciones como una represalia directa por el apoyo constante del gobierno italiano a Ucrania en el conflicto bélico actual.
Entre los objetivos principales se encontraban los portales de varios hoteles de lujo en Cortina d'Ampezzo, una de las sedes clave que albergará a atletas y delegaciones a partir de este viernes. Aunque la mayoría de las intrusiones fueron frustradas por los servicios de inteligencia italianos, algunos sitios de hospedaje reportaron bloqueos intermitentes durante la tarde del miércoles, evidenciando la vulnerabilidad del sector turístico ante la guerra cibernética.
Mientras el Comité Olímpico Internacional (COI) mantiene una política de hermetismo absoluto sobre sus protocolos de seguridad, las autoridades italianas han reforzado la vigilancia digital. Con el inicio de las competencias a la vuelta de la esquina, este incidente deja claro que la seguridad en Milano-Cortina 2026 no solo se jugará en las pistas de nieve y hielo, sino también en los servidores que sostienen la conectividad de este evento global.