La Casa Blanca acusó este jueves 23 de abril a varias compañías chinas de robar "a escala industrial" los modelos de Inteligencia Artificial (IA) desarrollados en Estados Unidos. Según la administración, entidades extranjeras emplean decenas de miles de cuentas proxy y técnicas de "destilación" —entrenar un modelo a partir de las respuestas de otro— para reproducir sin autorización las capacidades de sistemas como Claude de Anthropic y GPT de OpenAI.
En un memorándum dirigido al Congreso, el director de la Oficina de Ciencia y Tecnología, Dr. Arati Prabhakar, y la asesora de IA, Dr. Karthik Krishnan, señalaron que los actores chinos utilizan campañas de "jailbreaking" y redes de cuentas fraudulentas para eludir los mecanismos de detección. Anthropic reveló que DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax habrían creado más de 24 mil cuentas falsas, generando más de 16 millones de interacciones con su modelo Claude con el objetivo de reconstruir su funcionamiento.
OpenAI, por su parte, informó el 12 de febrero que DeepSeek copió clandestinamente sus modelos, lo que refuerza la percepción de una guerra tecnológica entre Washington y Pekín. Mientras EE. UU. promete acciones para proteger la innovación nacional, las empresas chinas aceleran el desarrollo de sus propios sistemas, apoyándose en modelos de código abierto que facilitan la expansión de la IA en diversos mercados.
Este escenario intensifica la competencia entre ambas potencias, generando un debate sobre los límites entre la innovación independiente y la reutilización no autorizada de tecnología existente. Las autoridades estadounidenses advierten que la apropiación indebida de IA constituye una amenaza a la seguridad económica y tecnológica del país.