En una conferencia matutina este miércoles, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció dos hitos tecnológicos que acercan al país a la autosuficiencia en electromovilidad y cómputo de alto rendimiento.
El proyecto Olinia, encabezado por Roberto Samuel Capano Tripp, presentará la próxima semana en Palacio Nacional el prototipo final del primer auto eléctrico 100 % mexicano. La exhibición pública está programada para el 7 de junio, fecha a partir de la cual iniciará el proceso de producción en serie.
Sheinbaum detalló que la fabricación se realizará mediante una asociación entre una empresa privada y el gobierno, con la finalidad de definir la mejor opción para la producción masiva. El grupo de investigación responsable del desarrollo permanecerá vinculado al proyecto, garantizando la continuidad de la innovación en electromovilidad. Dicho grupo colaborará con carreras de electromovilidad del Tecnológico Nacional de México y del Instituto Politécnico Nacional.
El vehículo, cuyo precio estimado oscila entre 90,000 y 150,000 pesos, se ofrecerá en tres versiones: personal, de barrio y de última milla, orientadas a cubrir necesidades de transporte individual y logística urbana.
Paralelamente, la presidenta informó que la supercomputadora Coatlicue, anunciada en noviembre de 2025 como el mayor desarrollo tecnológico de su tipo en el país, avanza hacia su puesta en marcha mediante la creación de un fondo especial. María del Carmen Bonilla Rodríguez, subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, y José Antonio Peña Merino, director de la Agencia Digital de Innovación Pública, están a cargo de definir los recursos y la estructura financiera para asegurar su viabilidad.
Coatlicue brindará servicios tanto al gobierno como a instituciones académicas y, en un futuro, a empresas privadas bajo un esquema de pago. Entre sus aplicaciones destacan el análisis de imágenes del suelo y subsuelo para la exploración de hidrocarburos, el procesamiento de datos de consumo energético para optimizar el ahorro eléctrico y el soporte a proyectos de investigación científica avanzada y a emprendedores que requieran capacidad de cálculo masivo.
Con estos dos proyectos, México busca consolidar un modelo de desarrollo tecnológico que combine la colaboración público‑privada, la generación de empleo de alta calificación y la oferta de soluciones limpias y competitivas para la sociedad.