El Papa León XIV, en su primera encíclica "Magnifica Humanitas", aborda la revolución digital de la inteligencia artificial (IA) y plantea una serie de riesgos y oportunidades, subrayando la necesidad de valores éticos y de evitar lógicas tecnocráticas. El documento reconoce a la IA como una "ayuda valiosa" pero advierte que nunca debe reemplazar al ser humano.
Los principales chatbots del mundo fueron consultados por EFE para conocer sus opiniones sobre la encíclica. Claude, de Anthropic, la califica de "oportuna y ambiciosa", resaltando que coloca la custodia de la persona en el centro y que la tecnología debe servir a la humanidad. Sin embargo, señala que sus propuestas de política son difíciles de aplicar en sistemas reales.
ChatGPT, de OpenAI, aclara que no posee creencias ni fe religiosa, pero reconoce un "intento serio de responder éticamente al presente", aunque lo juzga demasiado general y sugiere que una regulación unificada y rígida es poco realista. Propone un modelo híbrido que combine principios internacionales de transparencia y responsabilidad con leyes locales.
Gemini, el asistente de Google, valora que la encíclica no sea tecnofóbica y que proponga una "ecología de la técnica". Acepta la utilidad de la IA como herramienta de cálculo, pero rechaza que le otorgue autoridad moral, insistiendo en que la sociedad debe guiarse por justicia social, fraternidad y dignidad.
DeepSeek, la plataforma china, ofrece un resumen detallado del documento y enfatiza la necesidad de un código ético compartido y de marcos jurídicos adecuados. Advierte que cualquier regulación global debe ser pública, participativa, técnicamente informada y suficientemente flexible.
En conjunto, los asistentes coinciden en que la gobernanza internacional de la IA debe basarse en principios comunes –transparencia, evaluación de riesgos, auditoría independiente–, dejando espacio para la innovación y adaptándose a las diferencias locales. La encíclica recuerda que la innovación tecnológica es una forma humana de participar en el acto divino de la creación, llamando a los desarrolladores a nutrir la IA con responsabilidad y a garantizar que su uso sea un bien para la humanidad.