En los próximos días, la localidad burgalesa de Villalibado se convertirá en el epicentro de la observación del eclipse solar del 12 de agosto, pues la NASA ha seleccionado este remoto pueblo como base para sus experimentos y la transmisión en vivo del fenómeno.
El pueblo, que durante más de 30 años estuvo prácticamente vacío, recibió a una treintena de científicos de la agencia espacial estadounidense y del Exploratorium de San Francisco. No se trata solo de contemplar el eclipse; los investigadores instalarán tres telescopios con filtros especializados frente a la iglesia de San Salvador, del siglo XII, para capturar datos sobre la corona solar y la evolución del fenómeno.
La elección de Villalibado sorprende porque no es un centro urbano ni un observatorio tradicional. Según la doctora Desiré Whitmore, del Exploratorium, el sitio reúne las condiciones ideales: escasa población, cielo despejado y una ubicación geográfica que permite observar el eclipse al anochecer, fase crítica del recorrido que inicia en Groenlandia y culmina en la península ibérica.
El proyecto de recuperación del pueblo comenzó en 2007, cuando el gerente de Las de Villadiego, Juan Ansótegui, inició la restauración de edificaciones en ruinas, convirtiéndolas en un complejo de turismo rural. Hoy, la iglesia medieval se transforma en centro de operaciones científicas, con equipos informáticos y material de medición instalados en su interior.
Además de la labor de los científicos, se instalará una pantalla lateral a la iglesia para que los visitantes puedan seguir en directo las imágenes captadas por los telescopios, manteniéndose a una distancia segura de la zona de trabajo.
Esta iniciativa brinda a Villalibado una oportunidad única: pasar de ser una localidad casi desaparecida a ser escenario de un evento de alcance global, atrayendo a miles de curiosos y posicionando al pueblo como una ventana al cielo para la comunidad científica y el público mundial.