Y los números no mienten: 806 carreras anotadas en la temporada, la cifra más alta del equipo desde 1999.
El secreto está en el control. "Si tomas buenas decisiones de swing, los obligas a lanzar strikes, obtienes bases gratis o lanzamientos para batear", revela Brice Turang, el segunda base que ha sido pieza clave en este enfoque. Los datos lo respaldan: Milwaukee hizo el menor porcentaje de swings fuera de la zona de strike en toda la MLB.
Detrás de esta filosofía hay nombres que dan peso a la estrategia:
El renacimiento ofensivo no fue inmediato. A finales de mayo, el equipo languidecía en el puesto 14 en carreras, con Yelich recuperándose de una cirugía de espalda y William Contreras jugando con un dedo fracturado. Sin embargo, la paciencia dio frutos: en el tramo final, escalaron al segundo lugar en carreras y al primero en porcentaje de embasado (.343).
Ahora, con los Cachorros de Chicago en el horizonte de la Serie Divisional, Milwaukee prueba que en el beisbol todavía hay espacio para los herejes. Los que prefieren el martillo pilón al mazazo, la picardía a la fuerza bruta. Una revolución silenciosa que empieza con un lanzamiento fuera de la zona... y termina con un corredor cruzando el plato.