Entre los primeros movimientos, la salida del coach de lanzadores Jeremy Hefner, quien hasta hace poco era considerado clave en el desarrollo de pitchers como David Peterson y Sean Manaea.
"Estamos evaluando cada área para mejorar", había dicho David Stearns, presidente de Operaciones de Béisbol, sin dar muchas pistas sobre lo que se venía. Pero el viernes, el equipo confirmó lo inevitable: además de Hefner, los coaches de bateo Jeremy Barnes y Eric Chávez, junto con el coach de tercera base Mike Sarbaugh, tampoco continuarán. Mientras tanto, John Gibbons renunció como coach de banca y Glenn Sherlock anunció su retiro.
Lo curioso es que el despido de Hefner llega en un momento contradictorio. Bajo su dirección, Peterson logró su mejor ERA (2.90) y Manaea igualó su récord personal de victorias (12) en 2024. Sin embargo, la inconsistencia posterior —especialmente el desplome de Manaea con una efectividad de 5.64 en sus últimas 15 salidas— terminó por sellar su destino.
Queda claro que los Mets no están dispuestos a repetir el mismo guion en 2025. Pero con cada movimiento, la presión sobre Mendoza —y sobre la dirigencia— solo aumenta.