La apuesta diplomática que transformó una serie de béisbol en un símbolo de orgullo canadiense

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La tarde en el Rogers Centre tenía ese aire de fiesta anticipada: familias con camisetas azules, niños con gorras de los Azulejos agitando banderines, y un silencio cómplice entre los aficionados cuando alguien murmuró: “¿Y si gana Canadá?” No era solo deporte. Era una pregunta que pesaba más de lo que parecía