El domingo, en las calles tranquilas de Sugar Land, algo cambió. No fue solo la velocidad excesiva lo que atrajo la atención de la policía —aunque eso sí lo fue—, sino el hecho de que, bajo el asiento del camioneta, encontraron un arma sin licencia. Una pistola. No para cazar. No para proteger. Solo ahí, junto a botellas vacías y un celular con mensajes sin responder.
Este no es su primer error bajo el efecto del alcohol. Ni siquiera su segundo. En abril, en Minneapolis, ya lo habían detenido tras una fiesta del draft de los Vikings, donde su presencia —más allá del fútbol— se volvió tema de conversación en las redes. Entonces, también por exceso de velocidad. Ahora, en Texas, su tierra, donde creció corriendo entre campos de maíz y gritos de la tribuna escolar, la misma tierra que lo vio convertirse en leyenda, lo mira con los ojos de quien ya no sabe qué decir.
Los números lo dicen todo: 2.097 yardas en 2012, la temporada más brutal de la historia reciente de la NFL. 14.918 yardas acumuladas, 120 touchdowns. Uno de los nueve corredores en lograrlo. Pero los números no cuentan las noches en las que el alcohol se volvió compañero de viaje, ni las llamadas que nunca llegaron, ni los contratos que se desvanecieron tras cada arresto.
En sus últimos años, pasó por seis equipos. Cada uno lo tomó como una apuesta. Un nombre que podía cambiar un juego. Pero nadie parecía dispuesto a apostar por él más allá del campo. Ni los entrenadores, ni los patrocinadores, ni siquiera los fans que antes lo coreaban. Ahora, en el condado de Fort Bend, su nombre aparece en los registros como Adrian Peterson, 40 años, arrestado por conducción bajo influencia y posesión ilegal de arma.
La cárcel no tiene abogado asignado. Nadie ha hablado en su nombre. Y mientras el sol se pone sobre Houston, nadie sabe si alguien lo llamará. Ni siquiera el equipo que lo fichó por última vez. Ni su exesposa. Ni su hijo, que ya no lo sigue en redes.
El fútbol americano lo hizo inmortal. La vida, en cambio, lo volvió humano. Y a veces, eso duele más que cualquier tackle.
