En medio de ese torbellino, el equipo de Nueva York que lleva años sin tocar la zona de playoffs decidió dar un giro de 180 grados en su estrategia de defensa. El veterano esquero Sauce Gardner, quien había sido nombrado All‑Pro en dos ocasiones consecutivas y había firmado una extensión de cuatro años y $120 millones de dólares, se ha unido a los Colts de Indianápolis. El intercambio incluyó al receptor Adonai Mitchell y dos selecciones de primera ronda de los Colts en 2026 y 2027.
El mismo movimiento de los Jets también afectó a su otro destacado cornerback, Quinnen Williams. El jugador, con contrato hasta 2027 y tres selecciones al Pro Bowl, se traslada a Dallas. Los Cowboys obtendrán una selección de segunda ronda en 2026, una de primera ronda en 2027 y el tackle defensivo Mazi Smith, mientras los Jets se llevarán la mejor de las dos primeras selecciones de Dallas para 2027.
Estas operaciones forman parte de la mayor reconstrucción que ha visto la franquicia que de forma histórica tiene la racha de playoffs más larga en la NFL. El objetivo claro es fortalecer la línea defensiva y recuperar la competitividad en la división.
Mientras tanto, la temporada sigue en pleno swing: los Cowboys, que abren con un récord 3‑5‑1, están reforzando su defensa tras ser la segunda peor de la liga. Se suman al linebacker Logan Wilson, adquirido de Cincinnati, y a los titulares que se están moviendo para llenar huecos críticos. Se observa que la presión de la temporada se intensifica, y cada pase de cambio se siente como un intento de asegurar la posición en la tabla.
Con la fecha límite a la vuelta de la esquina, cada equipo parece tener la sensación de que el momento de decidir si va a ser el de la consolidación o la de la entrega se acerca a la última hora.
