La noche se volvió más intensa cuando, según fuentes policiales, un incidente de violencia surgió tras la final del combate. Un participante, identificado como un ex jugador de fútbol americano, habría tomado una pistola de un guardia de seguridad y disparado hacia un hombre con quien había tenido altercados previos. La víctima, Zul‑Qarnain Kwame Nantambu, informó a los investigadores que una de las balas le rozó el cuello sin causar heridas graves.
El hecho no pasó desapercibido. Un portavoz de la policía de Miami, Mike Vega, confirmó el jueves que el sospechoso, de 37 años, fue detenido en Dubái y trasladado en avión a Nueva Jersey, donde se encuentra actualmente aguardando su posible extradición a Miami. Este traslado, que aún no se ha explicado por completo, ha generado interrogantes sobre la logística de la detención y la duración de la estancia del acusado en el extranjero.
Según la orden de arresto que detalla el tiroteo del 16 de mayo, el ex jugador enfrenta un cargo de intento de asesinato en segundo grado, con una pena máxima de 15 años de prisión y una multa de hasta 10,000 dólares. No se dispone de información sobre la presencia de un abogado defensor ni sobre los plazos exactos para su posible traslado a la jurisdicción de Miami.
El nombre del ex astro de la NFL, Antonio Brown, resuena en el recuerdo de los fanáticos por sus 12 años en la liga, incluyendo 928 recepciones que sumaron más de 12,000 yardas y 83 touchdowns. Su carrera, marcada también por polémicas legales y episodios de violencia doméstica, concluyó de manera abrupta cuando fue despedido por los Buccaneers tras un incidente en 2021 que sacó a la prensa de la escena.
Mientras la investigación avanza, la comunidad deportiva y los seguidores de la NFL siguen atentos a los desarrollos, conscientes de que este caso plantea preguntas sobre la seguridad en eventos de alto perfil y la responsabilidad de las figuras públicas en la sociedad contemporánea.