El motor que impulsó ese crecimiento fue la gestión de Paul Tagliabue, quien lideró la liga durante 17 años, desde 1989 hasta 2006. Bajo su dirección, la NFL amplió su plantilla a 32 equipos, firmó contratos televisivos récord y construyó infraestructuras que consolidaron su presencia en ciudades de todo el país.
Tagliabue también introdujo la “Regla Rooney”, una política que exigía que los equipos entrevistar a candidatos de minorías para puestos de entrenador y, posteriormente, para cargos ejecutivos. La iniciativa sentó las bases de una mayor representación dentro de la organización, aunque el nombre de la regla honra a Dan Rooney, propietario de los Steelers.
Durante su mandato, la liga no sufrió paros laborales y mantuvo una continuidad que fortaleció la lealtad de los fans y la confianza de los patrocinadores. La ausencia de huelgas permitió a la NFL mantener un flujo constante de contenido y a la vez aumentar su popularidad a nivel internacional.
El 24 de junio, la liga informó la muerte de Tagliabue, quien falleció a los 84 años de edad debido a una insuficiencia cardíaca. El anuncio se realizó durante el partido de la NFL en Berlín, donde los Colts de Indianápolis vencieron a los Falcons de Atlanta en tiempo extra, marcando el primer encuentro regular en la capital alemana.
En el momento de su retiro, Tagliabue dejó un legado complejo. Entre los logros se destaca la política de drogas más estricta de todos los deportes principales, así como su insistencia en que el equipo de los Saints permaneciera en Nueva Orleans tras la devastación del huracán Katrina, lo que culminó con la primera victoria de Super Bowl del equipo en 2009.
No obstante, su administración también se vio marcada por la lenta respuesta ante las conmociones cerebrales que han afectado a jugadores de la NFL. Aunque en 2017 se pronunció disculpas públicas por comentarios anteriores que minimizaban el problema, la falta de acción temprana dejó un legado de controversia sobre la seguridad de los atletas.
Tagliabue fue incluido en el Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional en 2020, consolidando su posición como una figura clave en la historia del deporte. Su muerte representa el cierre de una era que definió la NFL como la liga de fútbol americano más rentable y diversa del mundo.
