Los accesos estaban reforzados con vallas adicionales, y ciertos caminos estaban cerrados, creando una atmósfera de máxima vigilancia.
Es en ese contexto de atención al detalle que la presencia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hizo historia. Se convirtió en la primera figura presidencial en ejercicio a la que se le ha concedido una entrada a un partido de temporada regular de la NFL en casi 50 años. La asistencia del ex mandatario se sumó a las anteriores de Richard Nixon en 1969 y Jimmy Carter en 1978.
Trump se sentó junto al principal propietario del equipo, Josh Harris, quien adquirió los Commanders de Daniel Snyder en 2023 por aproximadamente 6.000 millones de dólares. La elección de asiento fue señal de una estrecha relación entre el presidente y el club, y la presencia de Harris destacó la importancia de la inversión que el equipo está realizando en su nuevo estadio.
Según un informe de ESPN, un intermediario de la Casa Blanca ha comunicado al grupo propietario del equipo que Trump desea que el nuevo estadio, que forma parte de un proyecto de casi 4.000 millones de dólares en la capital, lleve su nombre. “Sería hermoso”, expresó la secretaria de prensa Karoline Leavitt, mientras el presidente del club, Mark Clouse, enfatizaba su orgullo por la iniciativa “Salute to Service” de la NFL y su compromiso con los veteranos y las familias militares.
La visita de Trump al Northwest Stadium no es una aparición aislada. Ha sido parte de una serie de eventos deportivos de alto perfil que incluyen la Ryder Cup de golf, la Daytona 500 y el Abierto de Estados Unidos de tenis, donde el ex presidente ha demostrado su interés por el deporte como plataforma de visibilidad.
El episodio también recuerda la tensión que surgió durante su primer mandato, cuando Trump se opuso a que los jugadores se arrodillaran durante el himno nacional como protesta por la injusticia social y racial. La postura del presidente en 2020 generó un debate nacional sobre la relación entre la NFL y la política.
