La aeronave que transportó a la Selección Mexicana aterrizó en el Aeropuerto Francisco Sarabia justo cuando el sol comenzaba a ponerse sobre el horizonte lagunero. A la salida del terminal, algunos aficionados que habían estado esperando toda la semana se agolparon en las inmediaciones, con la esperanza de ver a sus ídolos en persona. Sin embargo, el autobús oficial se detuvo a la altura de la plataforma de llegada, y el acceso a los jugadores, cuerpo técnico y personal de apoyo quedó restringido.
Mientras tanto, en el Hotel Mieleras, donde el conjunto se ha hospedado durante la estadía, la escena era un poco diferente. Los entrenadores y la tripulación pudieron observar a los futbolistas descendiendo del camión, pero la interacción con los fanáticos fue mínima, lo que generó una sensación de distancia entre el equipo y la comunidad local.
Entre los nombres que han captado la mayor atención se encuentra Carlos Acevedo, la estrella de la casa que podría recibir la titularidad en el partido contra Uruguay. No obstante, la convocatoria también se ve marcada por la ausencia de Santiago Giménez y Julián Quiñones, que han sufrido lesiones recientes. Afortunadamente, el regreso de Raúl Jiménez y Edson Álvarez se ve como una carta de recuperación, mientras que Armando “Hormiga” González, quien juega en Chivas, se presenta en excelente forma.
El próximo viernes, bajo la dirección de Javier Aguirre, el grupo realizará un reconocimiento del Estadio Corona. El técnico utilizará este espacio para aclarar dudas sobre la estrategia y solidificar el once que se enfrentará a los charrúas el sábado a las 19:00 horas, en la última fecha FIFA del año.
Con un plantel prácticamente completo salvo las bajas por lesión ya mencionadas, el cuerpo técnico se encamina a afinar los detalles finales antes del duelo que promete ser un espectáculo tanto para los jugadores como para los aficionados que, aunque no pudieron acercarse a los héroes, siguen vibrando con la pasión del fútbol mexicano.
