En medio de la polémica, el entrenador Javier Aguirre se dirigió a sus jugadores con un mensaje que buscaba no solo aclarar la situación sino también recalibrar la mentalidad del grupo. “El que no sepa salir al campo y acepte la crítica, no está preparado para esto”, afirmó con firmeza, subrayando la necesidad de una fortaleza psicológica que vaya más allá del rendimiento técnico. “La gente tiene derecho a reclamar. Si juegas mal, el público te lo señala y te hace sentir su inconformidad. Necesitamos tener la capacidad de ser sometidos a juicio público”, agregó, señalando que la presión externa debe convertirse en un motor de mejora.
Los jugadores Raúl Jiménez, Edson Álvarez y Erick Sánchez, quienes habían expresado públicamente su descontento con la hostilidad de los espectadores, se vieron envueltos en el debate. Aguirre, por su parte, no respaldó la postura de los futbolistas y enfatizó que el equipo necesita “tener piel gruesa” para afrontar las circunstancias difíciles. “Tengo que presentar 26 jugadores que me demuestren que tienen un enorme equilibrio emocional”, explicó, resaltando que el fútbol mundialista exige un manejo impecable del estrés.
El entrenador también recordó su compromiso de construir un colectivo que no solo juegue bien, sino que sea un reflejo de la identidad mexicana. “Mi trabajo es hacer un colectivo que trate de jugar bien al fútbol y que sea un ejemplo para nuestra afición”, declaró. En un gesto de cercanía, Aguirre expresó su deseo de que los seguidores se lleven a casa orgullo y satisfacción tras el próximo encuentro contra Paraguay, subrayando que el orgullo nacional está en juego tanto dentro como fuera del campo.
