El director general de Apple, Tim Cook, y el fundador de Tesla, Elon Musk, compartieron el salón con el presidente en funciones, Donald Trump, y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman. El encuentro, que incluyó discursos dirigidos a dignatarios y ejecutivos de alto nivel, se convirtió en un punto de convergencia para las tres naciones y el sector privado.
En el centro de la conversación, el futbolista portugués Cristiano Ronaldo se posicionó de forma inesperada. El astro del deporte, que firmó un contrato de aproximadamente 200 millones de dólares al año con el club saudí Al‑Nassr en 2022, se mostró al lado del presidente y el príncipe, recibiendo un reconocimiento público por su contribución al fútbol saudí y a la promoción del deporte en la región.
Durante la reunión, Trump elogió la participación de Ronaldo y compartió un anécdota personal: su hijo menor, Barron, expresó su admiración por el jugador y la sorpresa de haberlo conocido. Además, el presidente resaltó la importancia de la colaboración entre Estados Unidos y Arabia Saudita en el ámbito deportivo y político.
El príncipe bin Salman, que hizo su primera visita oficial a Washington desde 2018 después del escándalo del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, también marcó la noche. A pesar de las acusaciones de la agencia de inteligencia estadounidense y las declaraciones públicas que negan su participación, su presencia en la Casa Blanca simboliza un intento de restablecer lazos diplomáticos intermitentes.
Para el futbolista, la visita fue una sorpresa, ya que no ha jugado en Estados Unidos desde 2014. Su presencia en la capital marcó un hito importante, ya que la FIFA ha seleccionado a Arabia Saudita como sede de la Copa del Mundo 2034, una decisión que Ronaldo ha respaldado con entusiasmo. En declaraciones recientes, el jugador afirmó que, tras ver la infraestructura y el entusiasmo del país, está convencido de que el torneo será “el mejor de la historia”.
El cruce de caminos entre el deporte y la política se intensifica también con la reciente clasificación de Portugal para la Copa del Mundo organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá. Aunque el equipo luso corre el riesgo de sanciones por una tarjeta roja reciente, su participación sigue siendo un tema de gran interés en la agenda internacional.
El evento concluyó con la presencia de Trump en el sorteo de la Copa del Mundo en el Kennedy Center, donde se anunció la asignación de los grupos de la competición. El presidente, quien mantiene una estrecha relación con la FIFA, mostró su apoyo a la expansión del deporte a nivel global.