Desde el primer minuto, la alineación de los Estados Unidos mostraba un enfoque fresco y audaz. Pochettino, que había optado por un once compuesto mayoritariamente por jugadores de la Major League Soccer, dejó fuera a figuras como Christian Pulisic y Tyler Adams, confiando en el potencial de talentos emergentes. Esta decisión, que generó debate entre los aficionados, resultó ser una apuesta estratégica que se vio reflejada en la dinámica del juego.
El gol de apertura llegó en el minuto 17 cuando Sebastián Berhalter, tras una jugada de medición, ejecutó un remate de rosca que dejó sin opciones al arquero uruguayo. Su primera marca con la selección puso al equipo norteamericano en ventaja y marcó el tono de un juego dominado por la precisión y la creatividad.
La segunda anotación, un cabezazo magistral de Alex Freeman en el minuto 20, siguió de inmediato. El delantero, que no había marcado en su primer partido de la gira, demostró su capacidad para leer el juego y aprovechar un córner servido por Berhalter, ampliando la brecha y enviando al público a una ola de emoción.
Al cerrar la primera mitad, Diego Luna dio el cuarto gol con un remate que aprovechó la descoordinación de la defensa uruguaya. Con el marcador a 4-0, Uruguay mostraba signos de frialdad, pero la resiliencia del equipo comenzó a manifestarse en los minutos finales del primer tiempo, cuando Giorgian De Arrascaeta logró un gol de chilena que redujo el déficit a 4-1, añadiendo un rayo de esperanza a la alineación uruguaya.
El segundo tiempo vio la llegada de Tanner Tessmann, quien, a su primer aparición con la selección, completó la goleada con un cabezazo que selló el resultado final de 5-1. La actuación colectiva de los estadounidenses, combinada con la presencia de jugadores de la MLS, subrayó la dirección de Pochettino hacia un estilo de juego más dinámico y orientado a la generación de oportunidades desde la propia defensa.
El encuentro concluyó con la victoria de Estados Unidos, que mantiene una racha invicta de cinco partidos en la ruta a la Copa Mundial 2026. Pochettino demostró su capacidad de combinar juventud y experiencia, mientras que Marcelo Bielsa, pese a la derrota, dejó claro el compromiso de Uruguay con un fútbol ofensivo y audaz.