Ese mismo día, el equipo sub‑17 de Portugal, que había conquistado la Eurocopa de su categoría el mismo año, se había preparado para enfrentar a Austria, el cual había marcado su primera aparición en una final internacional de cualquier nivel. Con la presión al máximo, los jugadores lusitanos mostraron la determinación que los ha caracterizado en los torneos anteriores.
El gol decisivo llegó a los 32 minutos de juego. Anísio Cabral, delantero del Benfica, convirtió una jugada de precisión en un punto de oro para su selección. Ese marcador 1‑0 fue, además, el primero en la historia de Lisboa para la categoría sub‑17, poniendo al joven en el centro de una narrativa que ya estaba ganando notoriedad en los medios deportivos.
El entrenador, Manuel Albino Morin—conocido como Bino—expresó su orgullo y satisfacción al ver el resultado. “Fue un camino difícil, pero de mucho crecimiento, tanto para ellos como para mí. Tras la gran actuación que tuvimos en la Eurocopa, ganar el Mundial es fantástico. Los felicito por todo lo que han hecho, por todo lo que le han dado al país y al fútbol portugués”, comentó, reflejando la visión de una generación que aspira a seguir los pasos de su ídolo, Cristiano Ronaldo.
Entre los jugadores que brillaron en el torneo destacan nombres como Hurtado, Quintas, Cunha, Mide y, por supuesto, Anísio Cabral. El defensa Martim Chelmik subrayó la calidad del grupo, señalando que “somos una generación con mucha calidad, no solo los jugadores que están aquí, también los que podrían estar y no están. Esto dice mucho de la calidad del fútbol portugués”.
La trayectoria de la selección bajo la dirección de Bino incluyó victorias clave, como el 5‑0 sobre México en octavos de final, lo que consolidó su reputación como un equipo imparable en el escenario mundial.
Con este triunfo, Portugal se une al selecto grupo de campeones del mundo sub‑17, junto a Nigeria, Brasil, Ghana, México, Arabia Saudita, Francia, Suiza, Inglaterra, Rusia (como Unión Soviética), Alemania y, por primera vez, a sí mismo. Este logro no solo reafirma la fuerza del fútbol portugués en la cantera, sino que también sugiere que la próxima generación de jugadores tendrá la oportunidad de seguir escribiendo historias de éxito en el mundo del deporte.