Los rivales de los primeros encuentros serán Bolivia, con quien se jugará en La Paz; Panamá, en una visita a Centroamérica; y una posible cita con Islandia en el Estadio Corregidora de Querétaro.
Es importante destacar que, al no coincidir con las fechas oficiales de la FIFA, los jugadores que están activos en clubes europeos podrían no participar.
El encuentro con Bolivia tendrá la particularidad de que la altitud de La Paz ofrece un reto físico que el equipo mexicano busca aprovechar para optimizar su rendimiento en condiciones de la Copa.
Panamá, ya clasificado para el Mundial 2026, representa un rival conocido pero sigue siendo un desafío en territorio centroamericano.
Islandia, que ya está eliminada de la clasificación, todavía ofrece una oportunidad de probar la profundidad del grupo sin la presión de un partido decisivo.
En marzo, durante la Fecha FIFA, México se enfrentará a dos equipos de la élite mundial: Portugal y Bélgica. El duelo con los lusitanos marcará la reinauguración del Estadio Azteca, programado para el 28 de marzo; el segundo encuentro, el 31, se celebrará frente a los belgas.
El entrenador Javier Aguirre ha mencionado que su objetivo es encontrar escenarios que no sean extremadamente hostiles, pero que permitan al equipo consolidar su carácter y cohesión.
Con estos encuentros, la Federación busca no solo medir al grupo, sino también afinar la estrategia de juego y la resistencia física de la selección antes de la gran cita en 2026.