La antorcha, que fue trasladada a la semana pasada, recorrió ciudades y pueblos con la intención de reavivar la pasión en cada rincón de Italia y, al mismo tiempo, generar un impulso decisivo en la venta de boletos para la cita deportiva. Este movimiento estratégico coincide con la fase de cierre de la venta de entradas, donde los organizadores buscan cerrar la brecha existente entre la demanda y la disponibilidad de asientos.
Según declaraciones del director general de los Juegos Olímpicos, Christophe Dubi, la venta de entradas para el evento está “cerca del 70 %”, una cifra que se ha logrado gracias a la combinación de estrategias de marketing digital, la presencia física de la antorcha y la promoción de experiencias exclusivas para los asistentes. Dubi también añadió que la venta de boletos para los Juegos Paralímpicos, programados para el mes de marzo, presenta un reto mayor, pero que la energía que la antorcha ha generado en el país debería traducirse en un aumento de la demanda.
En total, se han emitido 1.4 millones de boletos para los Juegos Olímpicos, de los cuales cerca de un millón ya han sido adquiridos. Para la edición paralímpica, se han puesto a la venta unas 255 mil entradas, aunque el número exacto de boletos vendidos no se ha divulgado todavía. Los Juegos Olímpicos se llevarán a cabo del 6 al 22 de febrero de 2026, mientras que los Paralímpicos se celebrarán entre el 6 y el 15 de marzo.
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha destacado que la venta de entradas se ha beneficiado de la colaboración entre las autoridades locales, patrocinadores y medios de comunicación, lo que ha permitido dar visibilidad a la importancia de la participación y el apoyo a los atletas. Asimismo, la organización ha subrayado que la antorcha, como símbolo de unidad y esfuerzo, sigue siendo un elemento central para inspirar a la población a tomar parte en la experiencia olímpica.
Con la temporada de invierno a la vuelta de la esquina, los organizadores de Milán-Cortina 2026 esperan que la corriente de la antorcha y el entusiasmo de los aficionados impulsen la venta de las últimas entradas, cerrando la brecha entre la oferta y la demanda y consolidando la posición de Italia como uno de los destinos deportivos más destacados del mundo.