La decisión, publicada el lunes, advierte que los equipos de dichos países consideraron “situaciones externas ajenas a su control” y prefirieron no participar.
Según declaraciones de la CBPC, la razón principal se relaciona con la escalada militar de Estados Unidos en la región. Se movilizó el portaviones más grande del mundo, junto a aviones de caza y miles de efectivos, declarando una operación multilateral contra el narcotráfico. A raíz de esta maniobra, se han reportado bombardeos sobre múltiples buques identificados como narcolanchas, con un contingente de casi cien bajas.
El presidente Nicolás Maduro, por su parte, ha señalado que la intervención de Washington persigue la derrocadura del gobierno y la apropiación de los recursos petroleros venezolanos. Aunque la liga venezolana afirmó a principios de diciembre que contaba con la capacidad logística para albergar el torneo, la cadena de eventos ha complicado el escenario.
El problema logístico se vio agravado cuando aerolíneas extranjeras cancelaron sus rutas a Venezuela tras una alerta de la autoridad aeronáutica estadounidense, generando una restricción de vuelos que obliga a los viajeros a depender exclusivamente de aerolíneas venezolanas.
Ante este panorama, la CBPC sigue evaluando las alternativas disponibles para la celebración del campeonato y expresa que no ha retirado formalmente la sede del país, manteniendo la puerta abierta a soluciones futuras.
El evento también incluye la participación de equipos de Cuba y Panamá, además de invitados especiales de Japón, los cuales no son miembros oficiales de la organización caribeña.