Una vez que el árbitro se retiró con el silbato del final, un descontrol palpable se extendió rápidamente del vestuario al terreno de juego. Según las primeras cuentas policiales, más de 50 espectadores resultaron lesionados durante los disturbios que se desataron tras la victoria de Atlético Nacional.
El Atlético Nacional se impuso con un gol de Andrés Román, asistido por Camilo Cándido, concluyendo el partido 1‑0. Este resultado desencadenó una avalancha de hinchas del Atlético, armados con palos, tubos y artefactos de pólvora, que cruzaron el área y provocaron una pelea que dejó a varios policías heridos.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, informó que las autoridades están identificando a los involucrados y que se han recuperado bengalas, artefactos explosivos improvisados y una gran cantidad de pólvora. Asimismo, el alcalde manifestó que los responsables de la violencia “tendrán que pagar las consecuencias”, subrayando la gravedad de los actos.
Entre las afectaciones reportadas se contó con la caída de sillas y la interrupción de la ceremonia de premiación, la cual se realizó después de que se restableciera la calma y la grada se fuera vacía de asistentes. Esta cadena de eventos dejó el clásico paisa marcado por una escena de caos y violencia que todavía está bajo investigación.
Para el ámbito deportivo, el resultado final confirma que Atlético Nacional se afianza como campeón de la Copa Colombia, mientras que el Deportivo Independiente Medellín queda relegado al segundo lugar tras haber empatado 0‑0 en el partido de ida.