El Clásico español se trasladó a tierras árabes para entregar una de las finales más memorables de los últimos tiempos. En un duelo de estrategias donde Xabi Alonso intentó frenar al favorito con una defensa de cinco, el FC Barcelona impuso su jerarquía para levantar su 16.ª Supercopa de España. El encuentro fue un carrusel de emociones que se decidió por la pegada de Raphinha, nombrado MVP del torneo.Una ráfaga de locura antes del descanso
Tras un dominio inicial del Barça, el partido estalló en un tiempo de compensación surrealista durante la primera mitad. Lo que debían ser tres minutos se convirtieron en siete minutos y medio de puro vértigo:
En la segunda mitad, el cansancio empezó a pasar factura y la profundidad del banquillo de Hansi Flick marcó la diferencia. Mientras el Real Madrid resistía ordenadamente, el Barça se instaló en campo rival buscando la grieta definitiva.
El momento clave llegó cuando Raphinha, en un estado de gracia absoluto, disparó un balón que se desvió en la defensa blanca, descolocando a Courtois para marcar el 3-2 definitivo. A pesar de los intentos desesperados del Madrid en los minutos finales —incluyendo el ingreso de Kylian Mbappé y la expulsión de Frenkie de Jong—, el guardameta Joan García se vistió de héroe con paradas cruciales ante Rashford y Asencio en el último suspiro.
Con este título, el proyecto de Flick se consolida en 2026, demostrando que este Barcelona no solo tiene magia en los pies de Pedri, sino también la resiliencia necesaria para llevarse los trofeos a casa.