El ciclo de Sean McDermott con los Buffalo Bills ha llegado a su fin de forma abrupta y dolorosa. Este lunes 19 de enero, apenas 48 horas después de una desgarradora derrota 33-30 en tiempo extra ante los Denver Broncos, el dueño del equipo, Terry Pegula, anunció el cese del entrenador que devolvió la relevancia a la franquicia, pero que no pudo entregarle el ansiado trofeo Lombardi.
McDermott, quien llegó en 2017 para terminar con una sequía de 18 años sin postemporada, se marcha dejando un legado de consistencia competitiva, pero con el estigma de quedarse "a la orilla" en los momentos cruciales. Bajo su mando, Buffalo se convirtió en el primer equipo en la historia de la NFL en ganar una ronda de playoffs en seis años consecutivos sin lograr avanzar al Super Bowl.Los números de una gestión histórica
Aunque el despido marca un fracaso en el objetivo máximo, las estadísticas de McDermott lo sitúan como el segundo entrenador más ganador en la historia de los Bills, solo por detrás del legendario Marv Levy:
La directiva de Buffalo fue clara: la organización necesita una "nueva estructura" para dar el siguiente paso. El fracaso de este fin de semana en Denver fue la gota que derramó el vaso, sumándose a una lista de eliminaciones traumáticas donde la defensa —la especialidad de McDermott— colapsó en los minutos finales o en tiempo extra.
A pesar de contar con Josh Allen, uno de los mejores mariscales de campo de su generación, las derrotas ante Kansas City (en 2020 y 2024) y la reciente ante los Broncos dejaron la sensación de que el equipo había alcanzado su techo bajo el liderazgo actual.El futuro: Sacudida en la oficina
Junto al despido de McDermott, los Bills anunciaron una reestructuración interna: