El FC Barcelona superó una prueba de fuego —y de hielo— en el Eden Arena. Bajo el frío intenso de la capital checa, el equipo de Hansi Flick logró una victoria vital de 2-4 ante el Slavia de Praga, un resultado que los catapulta en la tabla y les permite soñar con la clasificación directa a octavos de final sin pasar por el "play-off".
El partido no comenzó como Flick planeaba. El Slavia, empujado por una afición volcada, aprovechó un error en el despeje de la zaga culé para abrir el marcador a los diez minutos gracias a un carambola de Kusej. El Barça, sin el sancionado Lamine Yamal, se vio asfixiado por la presión local durante la primera media hora, luciendo incómodo y falto de ritmo.Cuando el panorama lucía más oscuro, apareció Fermín López. El joven canterano se echó el equipo al hombro y, en una ráfaga antes del descanso, anotó dos goles: el primero tras una gran combinación colectiva y el segundo con un disparo colocado desde fuera del área.
Aunque el Slavia logró empatar (2-2) mediante un autogol involuntario de Lewandowski tras un córner, la segunda mitad fue totalmente azulgrana:
La próxima semana, el Spotify Camp Nou dictará sentencia cuando reciban al Copenhague. Una victoria aseguraría el pase directo, evitando el desgaste de una eliminatoria extra en febrero. La única nota negativa fue la lesión de Pedri, quien tuvo que abandonar el campo entre muestras de dolor, dejando en vilo al cuerpo técnico de cara al cierre de la fase de grupos.