La política y el entretenimiento vuelven a chocar en el escenario más grande del deporte estadounidense. El presidente Donald Trump anunció oficialmente que no estará presente en el Super Bowl este 8 de febrero en el Levi's Stadium de California. El motivo de la controversia: la selección de Bad Bunny y la banda Green Day para el esperado espectáculo del medio tiempo.
En una entrevista concedida este sábado desde el Despacho Oval a The New York, el mandatario republicano fue tajante al expresar su rechazo hacia los artistas elegidos. "Estoy en contra de ellos. Creo que es una pésima elección. Lo único que hace es sembrar odio. Terrible", sentenció Trump, quien apenas el año pasado sí asistió a la final en Nueva Orleans.
Pese a sus duras críticas, el presidente matizó que su ausencia en Santa Clara no se debe exclusivamente a la presencia de los músicos en el escenario, aunque es bien sabido que ambos han sido detractores públicos de su administración.
La tensión no es nueva. El puertorriqueño Bad Bunny ha utilizado su plataforma en diversas ocasiones para cuestionar las políticas migratorias de la Casa Blanca. Por su parte, Billie Joe Armstrong, líder de Green Day, reafirmó su postura crítica apenas la semana pasada, mostrando su apoyo a las protestas en Minneapolis contra las recientes redadas del ICE.
Con este panorama, el espectáculo del medio tiempo se perfila no solo como un evento musical, sino como un punto de alta carga política en un país dividido por el debate migratorio.