La 68.ª edición de los Premios Grammy ha dejado de lado la música para convertirse en el epicentro de una tormenta política. El protagonista es Bad Bunny, quien tras hacer historia al ganar el "Álbum del Año" con una producción totalmente en español, lanzó un contundente grito de guerra: "¡ICE fuera!". Estas palabras han provocado un incendio digital que ahora amenaza su próxima gran aparición.
El discurso de Benito Martínez Ocasio no pudo llegar en un momento más crítico. El próximo domingo, el puertorriqueño está programado para encabezar el show de medio tiempo del Super Bowl, pero su activismo ha generado una reacción violenta en diversos sectores:
La gran incógnita que domina los medios ahora es si el cantante "repetirá la dosis" durante el Super Bowl, el evento con mayor audiencia televisiva en Estados Unidos. Por ahora, ni la NFL ni el equipo del artista han emitido comentarios sobre las peticiones de cancelación, pero la tensión es máxima.
La noche de los Grammy dejó claro que Bad Bunny no busca una corona de oro, sino una de fuego, y el mundo entero estará observando si ese incendio se traslada al centro del campo el próximo domingo.