El fútbol brasileño ya tiene a su primer monarca del año. En una final vibrante disputada en el Estadio Mané Garrincha de Brasilia, el Corinthians se impuso 2-0 al Flamengo, conquistando la Supercopa de Brasil 2026. El encuentro no solo significó un título para el "Timão", sino que también se convirtió en una pesadilla para el estreno de Lucas Paquetá.
El conjunto paulista golpeó primero gracias a su defensa. Al minuto 25, el central Gabriel Paulista aprovechó un balón vivo en el área tras una asistencia de Gustavo Henrique para fusilar la portería y poner el 1-0.
A pesar de los intentos del Flamengo, el Corinthians supo aguantar la presión y selló la victoria en el último suspiro. En el tiempo de compensación (90+7'), Yuri Alberto aprovechó un contragolpe fulminante y, tras eludir al portero Agustín Rossi, marcó a puerta vacía para desatar la locura de la afición blanca y negra.
El partido estaba marcado por el regreso de Lucas Paquetá al fútbol sudamericano. El mediapunta, fichado por la cifra récord de 42 millones de euros, ingresó al campo en el segundo tiempo con la misión de rescatar al Flamengo. Sin embargo, la fortuna no estuvo de su lado: Paquetá tuvo el empate en sus botas dentro del área chica, pero mandó el balón por encima del travesaño.
La situación del Flamengo se complicó desde antes de iniciar el complemento debido a la expulsión de Jorge Carrascal, quien vio la tarjeta roja por un manotazo tras la revisión del VAR. Con diez hombres y un Paquetá impreciso, el equipo dirigido por Filipe Luís encadenó su tercera derrota en fila, una racha inédita en su gestión.
Desde el palco, el técnico de la selección brasileña, Carlo Ancelotti, fue testigo de un partido donde el orden táctico del Corinthians superó al millonario plantel carioca. Con este triunfo, el equipo de Parque São Jorge reafirma su gran inicio de temporada y deja claro que será el rival a vencer en los torneos que vienen.