La Pro League de Arabia Saudí vive un momento de alta tensión interna tras la sorpresiva ausencia de Cristiano Ronaldo en la convocatoria del Al Nassr para enfrentar al Al Riyadh. Lo que inicialmente parecía un descanso rutinario ha escalado a una crisis institucional; reportes de la prensa portuguesa, específicamente del diario A Bola, señalan que el "Bicho" se habría negado a jugar como protesta ante la directiva.
A sus casi 41 años (que cumplirá este jueves), Ronaldo mantiene su instinto competitivo intacto con 17 goles en la presente campaña. Sin embargo, su frustración radica en la inactividad del Al Nassr en el mercado de fichajes. Mientras su club se mantiene estático, su principal verdugo en la lucha por el título, el Al Hilal, acaba de dar un golpe sobre la mesa con la contratación del francés Karim Benzema.
La ironía del conflicto reside en que ambos clubes —junto al Al Ittihad— comparten al mismo dueño mayoritario: el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí. Cristiano siente que la balanza competitiva se está inclinando hacia sus rivales, dejando al Al Nassr en una posición vulnerable para pelear el campeonato.
Ante la ola de rumores que sitúan al capitán portugués en rebeldía, la respuesta oficial ha sido el hermetismo. José Semedo, CEO del Al Nassr, ha evitado dar declaraciones a los medios locales, alimentando la incertidumbre sobre cuándo volverá el máximo goleador histórico a las canchas.
Este desplante ocurre en una semana simbólica para el jugador, quien está por entrar en su cuarta década de vida exigiendo una plantilla a la altura de su ambición, en una liga que parece priorizar el fortalecimiento de unos clubes sobre otros bajo la misma cartera estatal.