A menos de cinco meses para que ruede el balón, el Mundial 2026 ha comenzado a jugarse fuera de las canchas. Seis naciones han puesto sus ojos en la infraestructura mexicana para establecer sus campamentos base, confirmando que el país no solo será el escenario de grandes partidos, sino el hogar estratégico de potencias internacionales.
La Selección Mexicana, bajo el mando de Javier Aguirre, no se moverá de su fortaleza: el Centro de Alto Rendimiento (CAR) en la capital. El "Tri" abrirá el telón del torneo el 11 de junio frente a Sudáfrica, un rival que curiosamente también ha elegido suelo azteca para concentrarse, instalando sus operaciones en la Universidad del Fútbol en Pachuca.
Por otro lado, la delegación de Uruguay ha optado por el equilibrio entre el paraíso y el rigor deportivo. Los "charrúas" se establecerán en Playa del Carmen, utilizando el complejo Mayakoba para preparar sus duelos, incluso aquellos que los obliguen a viajar a Miami. En contraste, Corea del Sur y Colombia han preferido la tradición futbolera de Jalisco; los asiáticos entrenarán en Verde Valle (casa de las Chivas), mientras que los cafetaleros pulirán su estrategia en la Academia AGA del Atlas.
Finalmente, el norte del país no se queda atrás. Túnez aprovechará la tecnología de punta de "El Barrial", el búnker de los Rayados de Monterrey, para encarar un grupo que los llevará a cerrar la primera fase ante los Países Bajos. Esta distribución geográfica, que abarca desde playas turquesas hasta ciudades de altura, demuestra que México está listo para ofrecer el máximo confort y confidencialidad a la élite del fútbol mundial.