El camino hacia los Juegos Olímpicos de Invierno suele ser una travesía solitaria y costosa para los atletas mexicanos, quienes históricamente han tenido que costear desde sus guantes hasta sus campamentos de entrenamiento. Sin embargo, a las puertas de la cita en Milano-Cortina 2026, el panorama ha dado un giro alentador: la Conade ha confirmado que todos los clasificados serán integrados al programa de becas ordinarias.
Hasta hace poco, la realidad de la delegación era dispar. Mientras que el patinador artístico Donovan Carrillo ya contaba con un respaldo institucional, otros cuatro atletas —Regina Martínez, Allan Corona, Sarah Schleper y Lasse Gaxiola— han tenido que invertir ahorros personales y familiares para cubrir inscripciones, viajes y equipo térmico especializado. Esta nueva disposición de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte busca aliviar esa carga financiera justo en el momento más crítico de su preparación.
Rommel Pacheco, titular de la dependencia, aclaró que las reglas del juego son claras y justas para los deportistas invernales. Al concluir su participación en la justa olímpica, ningún seleccionado quedará desprotegido; incluso aquellos que no logren posicionarse dentro de los 16 mejores del mundo tendrán garantizado un apoyo mensual de 15 mil pesos, manteniendo los tabuladores que ya habían visto un incremento el año pasado.
Para Regina Martínez, esquiadora de fondo, esta noticia llega tras un ciclo de sacrificios donde el gasto en material básico y entrenadores recaía exclusivamente en su bolsillo. Aunque los desafíos económicos persisten —pues el equipamiento de alto nivel para climas extremos sigue siendo una inversión constante—, la apertura de estas becas representa un reconocimiento oficial a una disciplina que suele quedar a la sombra de los deportes de verano. México llegará a la nieve de Italia con cinco representantes que, por primera vez en este proceso, sentirán el respaldo económico del Estado.