Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Italia han regalado a México una de las postales más emotivas y atípicas del olimpismo moderno. Sarah Schleper, la legendaria esquiadora que este año cumple su séptima participación olímpica, no solo desfila como abanderada (junto a Donovan Carrillo), sino que comparte la pista con su hijo de 18 años, Lasse Gaxiola, quien debuta en la máxima justa invernal representando también a la bandera tricolor.
Esta dupla madre-hijo es una rareza histórica; la última vez que se registró un caso similar fue en los Juegos de Verano de Río 2016 con atletas de Georgia. Para Sarah, quien compitió por Estados Unidos en cuatro ediciones antes de naturalizarse mexicana tras su matrimonio con Federico Gaxiola, Milano-Cortina representa su tercera olimpiada con México y la culminación de un sueño familiar. Por su parte, Lasse, quien aprendió a esquiar antes que a caminar, llega a Italia tras un sólido proceso de clasificación juvenil en Europa, siendo el último atleta en integrarse a la delegación nacional.
La presencia de los Gaxiola-Schleper encabeza a un equipo mexicano que, aunque pequeño, es histórico. Junto a ellos compiten: